Javier Cantos Sánchez (1991; Caudete, Albacete) apenas hace unas semanas que se ha incorporado a las filas de la Orquesta del Gran Teatre del Liceu (Barcelona, España), uno de los salones de ópera más prestigiosos del mundo, con casi 200 años de historia y capacidad para emocionar en vivo a más de 2.000 personas en cada sesión. Tras varios años como trompeta ayuda de solista en la orquesta de la Ópera Nacional de Finlandia, el pasado verano Javier ganaba la audición para una plaza de trompeta en el Liceo, cerrando así su etapa en Helsinki e iniciando un nuevo proyecto junto a la orquesta que dirige el maestro Josep Pons. De madre saxofonista y padre trompetista, ambos grandes aficionados a la música, la vida de Javier ha estado siempre conectada a la pasión que hoy constituye su medio de vida. Por su parte, la historia de Numskull Brass Festival Caudete está unida, desde su creación, a la de este trompetista caudetano. Durante estos años, público, alumnos y profesores han podido disfrutar de su calidad sonora y su técnica depurada, pero también de la profesionalidad, la cercanía, la amabilidad y el buen carácter que Javier atesora. En esta entrevista compartimos y celebramos con él su incorporación al Liceo y le pedimos que nos cuente el camino que ha tenido que recorrer para llegar tan lejos.

¿Cómo recibiste la noticia?

Con una mezcla de incredulidad y alegría. Es difícil expresarlo con un único adjetivo. Ganar una audición en una orquesta de ese nivel y además en mi país... es algo con lo que había soñado desde pequeño. Por otro lado, haberlo conseguido compitiendo con trompetistas de una calidad altísima, todos los cuales podrían haber desempeñado el trabajo a un nivel excepcional, me hace valorarlo todavía más.

«Vale la pena todo el trabajo que he hecho desde que empecé a estudiar música con ocho años».

¿Qué ganas, profesional y personalmente, recalando en el Liceo?

Creo que gano muchas cosas en todos los sentidos. Estos cinco años en Finlandia han sido muy enriquecedores para mí, pero al mismo tiempo me han ayudado a valorar más lo que tengo en mi país. En el plano personal, creo que España es uno de los mejores países donde uno puede vivir y Barcelona una de las ciudades más bonitas de Europa. Y profesionalmente hablando, tener la oportunidad de tocar en el Liceo, que es uno de los teatros más importantes y con mayor tradición del mundo, unido al nivel excepcional de su orquesta, hace que no tenga ninguna duda acerca de si he hecho bien o no cambiado Helsinki por Barcelona. Por tanto, espero que durante este primer año de prueba que tengo que superar todo vaya bien y pueda desarrollar en Barcelona mi vida y mi carrera profesional.

¿Qué significa para ti alcanzar uno de los puestos de trompeta más importantes de España?

Como decía antes, es algo que cuando eres pequeño lo ves como una cosa imposible. Solo por el hecho de mi evolución musical y de todo lo que voy a aprender en esta orquesta, ya vale la pena todo el trabajo que he hecho desde que empecé a estudiar música con ocho años en la escuela de música de mi pueblo. Además, poder trabajar en la misma orquesta donde otro trompetista caudetano, Paco Villaescusa, lo hizo durante casi treinta años, y de quien he tenido la suerte de recibir clases y consejos cada verano en que Paco venía a Caudete, significa cerrar un ciclo y tener la oportunidad de devolver lo que él me dio cuando yo era un niño.

¿Qué es lo que te ha llevado a ganar una audición tan importante como esta?

Es la combinación de muchos aspectos, pero me quedo con el hecho de que si esta audición hubiera tenido lugar tan solo unos años atrás, no habría conseguido el puesto porque entonces no tenía los recursos musicales y técnicos que te da trabajar cinco años en una orquesta profesional. Asimismo, escuchar constantemente música del más alto nivel, como ocurre cuando trabajas en una orquesta profesional, te hace madurar musicalmente y te ayuda a saber de una manera más clara qué es lo que se necesita de ti como intérprete. Creo que estas pruebas han llegado en un buen momento de mi vida porque, si bien no he madurado por completo musicalmente hablando, de hecho la música es una carrera de fondo en la que uno no deja nunca de aprender, lo cierto es que a diferencia de cuando comencé a hacer pruebas para orquesta, con 21 o 22 años, la claridad de ideas y la madurez musical que tengo ahora me han ayudado mucho a conseguir esta audición.

«Es muy importante para los estudiantes que empiecen desde jóvenes a hacer audiciones, con la mentalidad de que siempre hay algo que aprender de los demás y algo que mejorar en uno mismo».

¿Cómo preparas una prueba de estas características y qué consejo le darías a los estudiantes de trompeta que sueñan con conseguir una plaza así?

Es evidente que hay muchas formas de preparar este tipo de pruebas y que cada persona tiene sus propios métodos. Para mí es fundamental hacer muchas pruebas. Creo que es muy importante para los estudiantes que empiecen desde jóvenes, una vez alcancen un cierto nivel técnico, a hacer audiciones, para así probarse a sí mismos, ver en qué fallan y escuchar a otros músicos, haciéndolo con la mentalidad de que siempre hay algo que aprender de los demás y de que siempre hay algo que mejorar en uno mismo.
Dicho esto, mi consejo más importante sería: tienes que tener claro cómo quieres tocar. Más allá de la técnica está el estilo, el equilibrio con la orquesta y otros muchos aspectos respecto de los cuales uno debe ir madurando. En este sentido es indispensable contar con profesores que estén muy bien preparados, con experiencia y especializados en música orquestal, porque el alumno debe conocer bien un repertorio orquestal que no ha tenido la oportunidad de tocar en su contexto. Para terminar, exigirse el 100% al tocar cada pasaje en casa es otro de los consejos que me aplico a mí mismo.

Desde tu incorporación en 2014, este año cumplías 5 temporadas junto a la orquesta de la Ópera Nacional de Finlandia. ¿Qué valoración haces de tu paso por la misma?

Solo tengo palabras de agradecimiento para esta orquesta que confió en mí cuando gané la plaza teniendo 22 años y sin apenas experiencia, y que me ha dado la oportunidad de formarme en ella. Todo lo que aprendí hasta 2014 fue fundamental para conseguir esa plaza en Helsinki, pero lo que he aprendido en la Ópera Nacional de Finlandia ha sido determinante para poder llegar al Liceo. Voy a guardar siempre en mi corazón a todas las personas de esta orquesta y a las demás personas que he conocido en Finlandia, porque son excepcionales tanto personal como profesionalmente.

Cuando dices adiós a Helsinki, ¿qué dejas atrás?

Muchísimos recuerdos y muchísimos amigos, personas increíbles con las que hemos formado una familia y gracias a quienes, a pesar del frío, nunca me he sentido solo en Finlandia. Por otro lado, el ambiente de la orquesta es inmejorable, todas las personas que la forman son muy profesionales y a la vez muy abiertas; siempre se han mostrado agradecidas por tenerme con ellos, cuando el agradecimiento debía ser mío. Quiero destacar también algunas producciones que nunca olvidaré, como Tosca o Electra, por el gran nivel musical y de producción que pudimos desarrollar, aunque lo que más voy a echar de menos es a mis amigos y compañeros.

«Sin la ayuda de mis padres nada de esto habría sido posible».

¿Qué personas vienen a tu cabeza cuando piensas en lo que has conseguido?

En primer lugar, mi familia. De no haber sido porque mis padres eran (y son) miembros de la banda de la S.U.M. «Santa Cecilia» de Caudete y de que tomaron la decisión de inscribirme para que estudiara trompeta y percusión en la Escuela Municipal de Música y Danza de Caudete, seguramente ni tan siquiera habría sido músico. Sin ellos nada de esto habría sido posible y en especial sin mi madre, Puri, que ha sido la persona que siempre estuvo cerca de mí cuando era pequeño asegurándose de que tanto yo como mis hermanos ensayáramos, la que nos repasaba las lecciones... En cuanto a mis profesores, quisiera destacar a José Javier Pastor, que ha sido mi profesor desde que comencé a estudiar con 8 años y hasta que terminé el grado superior y que ha sido como un padre para mí. También me acuerdo de Rudi Korp, sin cuyas enseñanzas a lo largo de tres años en la Brass Academy Alicante, especialmente en el ámbito orquestal, no habría conseguido estas audiciones. Y no puedo olvidarme de Luis González, una persona que me marcó muchísimo y que supo ayudarme en los momentos de dificultad, además de haber sido muy importante en mi formación, especialmente en mi faceta como solista. También me acuerdo de todos mis compañeros de la banda «Santa Cecilia» de Caudete, que me han visto crecer desde que, antes de incorporarme a la banda, siendo muy pequeño, ya les acompañaba en las entradas de moros y cristianos tocando las claves o la caja china y a quienes les debo el que me hayan dado la oportunidad de ser músico y de poder vivir de ello.

Cuando echas la vista atrás, ¿qué personas te vienen a la mente?

Cuando miro hacia atrás lo que veo es la aprobación de mi familia con respecto a lo que hago. Siempre han apoyado mi profesión. Por supuesto, también ha habido altibajos, pero cuando miro hacia atrás veo principalmente la ayuda de mi familia, de mi novia y de la gente que me quiere.

Este festival ha tenido la suerte de contar contigo desde su primera edición. Ahora que estarás cerca de casa... ¿seguiremos teniéndote en el cartel, verdad?

Numskull Brass Festival Caudete es algo que ya forma parte de mí. Es un proyecto al que le he cogido mucho cariño desde el principio: primero, porque las personas que lo organizan son amigos con los que he compartido muchísimas vivencias musicales y personales, creo que son personas excepcionales que han conseguido algo a la altura de muy pocos festivales en España; segundo, porque es en mi pueblo y siempre es una alegría volver a él; y tercero, porque es muy gratificante ver cómo cada año el festival va creciendo, y cómo los alumnos van evolucionando y aprendiendo con los consejos que reciben. Por supuesto, Numskulll Brass Festival Caudete siempre va a estar marcado en rojo en mi calendario para ir cada año.

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